Suecia y Francia firmaron el 31 de agosto en Estocolmo el contrato para la adquisición de cuatro fragatas de defensa e intervención FDI (Frégate de Défense et d’Intervention) destinadas a la Armada Real Sueca. Los buques constituirán la futura clase Luleå y serán construidos por Naval Group sobre la base del diseño de la clase Amiral Ronarc’h de la Marine Nationale. El contrato, valorado en aproximadamente 47.000 millones de coronas suecas, unos 4.300 millones de euros, fue suscrito por Mikael Granholm, director general de la Administración Sueca de Material de Defensa (FMV), y Pierre Éric Pommellet, presidente y CEO de Naval Group, a bordo de la FDI francesa Amiral Ronarc’h, en presencia del primer ministro sueco Ulf Kristersson y del presidente francés Emmanuel Macron.
La firma se produjo poco más de tres meses después de que Estocolmo seleccionara el diseño FDI para su programa de cuatro nuevas fragatas. La decisión de mayo dejó fuera las propuestas de Babcock y Saab, basadas en el diseño Arrowhead 120, y de Navantia, con su ALFA 4000. El acuerdo permitirá aprovechar la línea de producción existente de Naval Group en Lorient, donde ya se construyen unidades similares para Francia y Grecia, con la primera fragata sueca prevista para 2030.
Los cuatro buques serán entregados entre 2030 y 2034. El primero, HMS Luleå, está programado para 2030; HMS Norrköping llegará en 2032; HMS Trelleborg en 2033, y HMS Halmstad en 2034. Naval Group actuará como integrador principal del sistema y entregará las unidades configuradas para entrar en servicio. La adquisición incluye además una transferencia tecnológica y una cooperación industrial de largo plazo con empresas suecas de defensa.
La configuración sueca estará centrada en defensa aérea y guerra antisubmarina, dos de las capacidades principales definidas por FMV. Las Luleå incorporarán misiles antiaéreos Aster 30 y CAMM-ER, junto con sistemas de origen sueco como el misil antibuque RBS15, el torpedo pesado Torpedo 47, el radar de vigilancia aérea Giraffe 1X, cañones navales de 57 y 40 mm y estaciones de armas Trackfire. La combinación de estos sistemas permitirá a las nuevas fragatas ejecutar misiones de defensa aérea, guerra antisuperficie, guerra antisubmarina y control del espacio marítimo.
La arquitectura de lanzamiento vertical contempla inicialmente módulos Sylver A50 para los misiles de la familia Aster y un nuevo sistema Sylver Cold Launch desarrollado para el empleo del CAMM-ER. El contrato firmado el 31 de agosto no incluye el sistema Sylver A70 necesario para lanzar el misil de crucero naval francés. Las conversaciones entre Estocolmo y París sobre esta capacidad comenzaron recientemente y existe la posibilidad de sustituir en el futuro un módulo A50 por uno A70, lo que permitiría incorporar una capacidad de ataque contra objetivos terrestres mediante misil de crucero. La incorporación permanece condicionada a una decisión posterior de Suecia.
Durante la ceremonia, Macron también presentó esa capacidad como una posibilidad futura. “Al equipar las fragatas suecas con el misil Aster y posiblemente con el Misil de Crucero Naval, Francia no solo está entregando buques, también está proporcionando una capacidad para proteger los territorios de nuestros amigos”, afirmó el presidente francés.
La defensa aérea constituye uno de los principales objetivos del programa. El ministro de Defensa sueco, Pål Jonson, afirmó: “Esta es una inversión estratégicamente importante que fortalece la capacidad de defensa de Suecia. Las cuatro fragatas triplicarán la capacidad actual de defensa aérea de Suecia. Esto es esencial para la seguridad de Suecia y para la capacidad de la OTAN”. El Gobierno sueco señala que las unidades deberán proporcionar defensa antiaérea avanzada, capacidad antisubmarina y medios para mantener abiertas las rutas marítimas y proteger el tráfico marítimo.
La incorporación de las Luleå responde al nuevo entorno operativo de Suecia tras su ingreso en la OTAN. La Armada sueca deberá mantener capacidad para ejercer control marítimo en el Báltico y sus accesos, proteger las líneas de comunicación marítimas y operar junto a las fuerzas de Finlandia y los países bálticos. El concepto contempla además operaciones en el mar del Norte y el extremo norte europeo, ampliando el empleo de la flota sueca fuera de la defensa estrictamente territorial.
El jefe de la Armada Real Sueca, contralmirante Johan Norlén, ha planteado para este escenario una fuerza naval híbrida que combine buques tripulados con sistemas no tripulados. Su principio operativo se resume en la expresión: “sistemas no tripulados cuando sea posible, tripulados cuando sea necesario”. Las nuevas fragatas actuarán como plataformas de combate y nodos de una arquitectura naval distribuida que incorporará sistemas no tripulados para vigilancia, reconocimiento y presencia persistente en el entorno marítimo.
La doctrina sueca incorpora las lecciones obtenidas de las operaciones navales en el mar Negro y el mar Rojo. Los sistemas de superficie no tripulados han demostrado utilidad para negar áreas marítimas y mantener vigilancia distribuida, mientras que los buques de mayor desplazamiento conservan funciones necesarias para establecer control marítimo, escoltar tráfico comercial, proteger infraestructura crítica y responder ante ataques aéreos complejos. Las Luleå serán el componente tripulado principal de esta arquitectura y estarán destinadas a mantener presencia sostenida en el Báltico durante periodos de paz, crisis y conflicto.
La firma del contrato también estuvo acompañada por un acuerdo marco bilateral suscrito por Pål Jonson y la ministra francesa de las Fuerzas Armadas y Asuntos de los Veteranos, Catherine Vautrin. El documento establece una plataforma estratégica de cooperación a largo plazo entre ambos países en materia operacional, adquisición de material militar y desarrollo industrial. Para Suecia, el programa Luleå representa además un incremento de la interoperabilidad con sus aliados de la OTAN y una ampliación de sus capacidades para operaciones internacionales.
Mikael Granholm, director general de FMV, señaló: “Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a nuestro equipo de FMV y al equipo francés de Naval Group. Ha sido un proceso de negociación excepcionalmente intenso que ha dado como resultado un contrato sólido que nos permitirá recibir el primer buque en 2030”. Por su parte, Pommellet afirmó: “Estoy encantado de estar hoy en Estocolmo para firmar el contrato de entrega de cuatro fragatas FDI a Suecia, un hito importante en la cooperación entre nuestros dos países. Es un honor poner nuestra experiencia al servicio de la soberanía y la superioridad naval de la Armada Real Sueca, y quiero agradecer a las autoridades suecas por su confianza”.
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| Suecia firmó con Naval Group el contrato para la adquisición de cuatro fragatas FDI de la clase Luleå |


