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El gobierno del Perú avanzó en la ejecución del programa de modernización de su aviación de combate con la formalización de contratos para la adquisición de 24 aeronaves F-16 Block 70 Fighting Falcon, en una operación valorada en 3.500 millones de dólares que incluye el sistema completo de armas, soporte logístico, entrenamiento y capacidades asociadas. La iniciativa, liderada por la Fuerza Aérea del Perú tras un proceso técnico de más de 14 años, se concreta en un contexto de tensiones dentro del poder ejecutivo y advertencias de la Embajada de Estados Unidos en Lima sobre las implicaciones legales y económicas de una eventual suspensión del contrato.

El fabricante Lockheed Martin presentó una propuesta alineada con los requerimientos técnicos, financieros y procedimentales definidos por Perú en el marco de una licitación iniciada en 2024. El paquete incluye aeronaves de nueva fabricación en configuración Block 70, considerada la versión más avanzada del F-16, equipada con radar de barrido electrónico activo (AESA) AN/APG-83, aviónica digital de arquitectura abierta, sistema automático de prevención de colisión con el terreno (Auto-GCAS) y una vida estructural extendida a 12.000 horas de vuelo. La oferta incorpora además dos sistemas de armas no integrados previamente en esta variante, adaptados a requerimientos específicos de la Fuerza Aérea del Perú.

El acuerdo contempla también un programa integral de transferencia de capacidades que permitirá al país asumir el mantenimiento, sostenimiento e ingeniería de la flota a largo plazo, incluyendo entrenamiento de pilotos, técnicos e ingenieros, simuladores de vuelo y aseguramiento de las primeras 2.000 horas de operación. La adquisición se ejecuta mediante un esquema combinado que incluye contratación directa con el fabricante y el programa Foreign Military Sales (FMS) del gobierno de Estados Unidos para armamento y soporte.

El proceso de selección se remonta a 2012 bajo el programa “Caza del Futuro”, en el que se evaluaron múltiples plataformas, entre ellas el F/A-18 Hornet, el Saab JAS 39 Gripen, el Dassault Rafale, el Eurofighter Typhoon, así como aeronaves de origen ruso como el Mikoyan MiG-35 y el Sukhoi Su-30. Tras sucesivas evaluaciones técnicas, económicas y políticas, la decisión final se concentró en tres finalistas: F-16 Block 70, Rafale y Gripen. Factores como el costo por hora de vuelo, la base global de operadores (superior a 5.000 unidades producidas), la experiencia en combate y el soporte logístico inclinaron la decisión hacia la plataforma estadounidense.

El teniente general Carlos Chávez Cateriano, ex comandante de la Fuerza Aérea del Perú, señaló que “este programa ha sido aprobado por todos, desde el presidente hasta el último actor del equipo técnico”, destacando el carácter transversal de la decisión y el respaldo institucional de todo el estamento. El proyecto fue aprobado por unanimidad en el Consejo de Ministros el 31 de julio de 2024 y posteriormente obtuvo financiamiento parlamentario en dos etapas: 2.000 millones de dólares en 2024 y el saldo restante en 2025.

El esquema financiero prevé un pago inicial aproximado del 30% para ingresar a la línea de producción, seguido de un periodo de gracia hasta la entrega de las primeras unidades y un financiamiento a 15-20 años mediante bonos soberanos gestionados por el Banco de la Nación. Según las autoridades peruanas, este mecanismo evita afectar el presupuesto ordinario de sectores sociales.

Según la embajada de EEUU, el pasado 14 de abril, Lockheed Martin fue notificado por escrito de su selección de su avión como la nueva plataforma de combate de la FAP. Se acordó entonces para el 17 de abril una firma técnica a las 7:00 a.m. y una firma ceremonial a las 5:00 p.m. El equipo estadounidense, tanto funcionarios gubernamentales como ejecutivos de alto nivel de Lockheed Martin estaban listos para presentarse en la Base Aérea Las Palmas y el Palacio de Gobierno según lo solicitado. Estados Unidos se enteró de que la firma había sido pospuesta a través de la radio nacional. Posteriormente, una firma técnica entre las partes autorizadas tuvo lugar el 20 de abril de 2026, con pleno conocimiento de los más altos niveles del gobierno peruano. 

A solicitud del gobierno peruano, los funcionarios estadounidenses y los representantes de Lockheed Martin no han hablado públicamente sobre el proceso de adquisición en ningún momento durante el último año y medio, defiriendo respetuosamente al gobierno peruano para compartir actualizaciones públicas sobre sus esfuerzos nacionales de adquisición. 

Este 22 de abril, el Ministerio de Economía y Finanzas ejecutó una transferencia inicial de 462 millones de dólares correspondiente al primer hito contractual, subrayando que el incumplimiento habría generado penalidades, controversias internacionales y afectación a la credibilidad del país. Sin embargo, desde el Congreso se advirtió que el cronograma contemplaba un desembolso mayor de hasta 2.000 millones de dólares en esta fase, lo que refleja discrepancias sobre la estructura de pagos.

La operación se desarrolla en un contexto de inestabilidad política. El presidente interino José María Balcázar planteó posponer la decisión para la siguiente administración, mientras que el presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, afirmó que el Ejecutivo avanzó con el pago comprometido. Las divergencias derivaron en la renuncia de los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa, evidenciando fracturas en el gabinete.

Desde el ámbito legislativo se ha advertido que una eventual cancelación podría implicar sanciones contractuales, pérdida de condiciones comerciales y retrasos en la modernización de la flota, actualmente en proceso de sustitución de los MiG-29 y Dassault Mirage 2000, ambos al final de su vida operativa.

El programa F-16 incluye además compromisos de inversión industrial en Perú orientados al desarrollo del sector aeroespacial y generación de empleo, en línea con los esquemas de compensación industrial. Según fuentes estadounidenses, la oferta fue estructurada para mantener competitividad en precio y plazos, aunque se advierte que demoras en la ejecución impactan en la cadena de suministro y en los costos finales, en un contexto de alta demanda internacional por aeronaves de combate.

La adquisición se enmarca en la relación bilateral en defensa entre Perú y Estados Unidos, reforzada recientemente con la designación del país andino como aliado principal extra-OTAN. El programa busca consolidar capacidades de disuasión y control del espacio aéreo en un horizonte operativo estimado de tres a cuatro décadas.

Desde la embajada de Estados Unidos en Lima destacaron que los Estados Unidos y el Perú han sido países amigos durante 200 años y comparten una duradera asociación en defensa. Desde la preparación para desastres nacionales, al programa de helicópteros Black Hawk  para Perú, operaciones contra el narcotráfico, entrenamiento militar conjunto y más; los Estados Unidos ha trabajado hombro a hombro con el Perú por un hemisferio más seguro.
Peru comprará cazas F-16 Block 70, Presidente Balcázar confirmó la selección del nuevo avión de combate para la Fuerza Aérea Peruana
Peru compró cazas F-16 Block 70, Presidente Balcázar había confirmado la selección del nuevo avión de combate para la Fuerza Aérea Peruana hace un mes.
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