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La Fuerza Aérea Israelí protagonizó un hito en la historia operativa del caza furtivo de quinta generación Lockheed Martin F-35I Adir al abatir un avión tripulado de la Fuerza Aérea Iraní sobre el espacio aéreo de Teherán. De acuerdo con un anuncio difundido por las Fuerzas de Defensa de Israel, el aparato israelí derribó un entrenador avanzado Yakovlev Yak-130 iraní, en lo que sería el primer derribo aire-aire confirmado de una aeronave tripulada logrado por cualquier operador del F-35.

El episodio también tiene un significado histórico para la aviación israelí. De confirmarse plenamente, sería el primer derribo de un avión de combate tripulado por parte de la IAF desde noviembre de 1985, cuando un McDonnell Douglas F-15 Eagle israelí derribó dos cazas Mikoyan-Gurevich MiG-23 sirios durante enfrentamientos aéreos sobre el Líbano.

El comunicado israelí señala que el enfrentamiento ocurrió “hace poco tiempo” y que se resolvió en cuestión de minutos. Según la información difundida posteriormente por la propia fuerza aérea, varias aeronaves israelíes fueron vectorizadas inicialmente hacia el contacto hostil detectado, pero el F-35I fue finalmente designado para efectuar la interceptación debido a su superioridad sensorial y a su capacidad de enganchar objetivos a gran distancia.

De acuerdo con la descripción oficial, el sistema de sensores integrados del Adir permitió detectar, clasificar y fijar el blanco con rapidez. La secuencia operativa habría sido relativamente simple: detección temprana, adquisición del objetivo y lanzamiento de un misil de corto alcance, sin que se produjera combate cerrado o maniobras de “dogfight”. En palabras de la propia IAF, “no hubo una batalla aérea compleja ni escaramuzas con maniobras, sino una respuesta rápida que terminó haciendo historia en los cielos de Irán”.

El aparato derribado fue identificado como un Yakovlev Yak-130, un entrenador avanzado de origen ruso diseñado dentro del concepto LIFT (Lead-In Fighter Trainer) pero con capacidades de combate ligero. Aunque concebido principalmente para la transición de pilotos hacia cazas de alto rendimiento, el Yak-130 puede operar como plataforma de ataque táctico y portar pods de cañón, bombas, cohetes y misiles aire-aire infrarrojos R-73.

En los días previos al incidente circularon en redes sociales videos no verificados que aparentemente mostraban aeronaves Yak-130 iraníes operando sobre Teherán armados con misiles R-73, lo que sugiere que estos aparatos estaban siendo empleados en misiones de patrulla aérea o interceptación de drones sobre la capital iraní.

Otro video cuya autenticidad aún no ha sido confirmada mostraría al avión impactado descendiendo fuera de control en una zona montañosa al norte de Teherán, acompañado por lo que parecen ser dos eyecciones de la tripulación.

El Yak-130 es uno de los sistemas recientemente incorporados al inventario de la aviación iraní. Las primeras evidencias de su entrega aparecieron a finales de 2023, cuando imágenes difundidas por la agencia Tasnim mostraron uno de estos aparatos en un hangar con los colores de alta visibilidad de la Fuerza Aérea Iraní, además de videos que lo situaban operando desde la base aérea de Isfahán.

La transferencia de estos aviones se interpretó como parte de la creciente colaboración e intercambio militar entre Moscú y Teherán. Desde 2022, Irán ha suministrado a Rusia drones kamikaze Shahed-136 utilizados de forma sistemática en ataques contra Ucrania, mientras que Moscú se habría comprometido a transferir equipamiento militar avanzado, incluidos entrenadores Yak-130, helicópteros de ataque Mil Mi-28NE y sistemas de radar.

Aunque no puede compararse en términos de desempeño con cazas de superioridad aérea de cuarta generación avanzada como el Sukhoi Su-35 (cuya eventual transferencia a Irán ha sido discutida durante años) el Yak-130 representa una de las plataformas de ala fija más modernas disponibles actualmente para Teherán, especialmente después de las pérdidas sufridas por su aviación en ataques recientes contra bases aéreas.

De hecho, imágenes difundidas tras esos ataques mostraron aeronaves de ataque Sukhoi Su-22 destruidas en tierra en aeródromos iraníes. El hecho de que los Yak-130 estuvieran operando sobre la capital indicaría que la aviación iraní aún mantiene cierta capacidad de generación de salidas aéreas pese a los golpes sufridos en su infraestructura.

Israel ha sido, además, uno de los operadores que más intensivamente ha empleado el F-35 en combate real. En 2018 anunció haber sido el primer país en utilizarlo en operaciones ofensivas, y desde entonces su flota ha participado en misiones sobre Gaza, Líbano, Yemen e incluso objetivos en territorio iraní.

La variante israelí del caza, conocida como Adir, incorpora modificaciones nacionales en sistemas electrónicos, arquitectura de misión y software, lo que ha permitido a la IAF adaptar la plataforma a sus propias doctrinas operativas.

Los Adir israelíes también han protagonizado misiones de largo alcance particularmente exigentes. Diversos reportes señalan que Israel habría desarrollado procedimientos y adaptaciones logísticas para ampliar el radio de acción de sus F-35 hasta permitir ataques sobre territorio iraní sin necesidad de reabastecimiento aéreo en vuelo.
F-35A israelí derribó un avión Yak-130 iraní, logrado el primer derribo aire-aire de un Lightning II contra un caza tripulado
F-35A israelí derribó un avión Yak-130 iraní, logrado el primer derribo aire-aire de un Lightning II contra un caza tripulado
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