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Los dos máximos cabecillas del ahora partido político de las FARC, Rodrigo Londoño Hoyos, alias "Timochenko" y Luciano Marín Arango alias "Iván Márquez" están enfrentados por sus posiciones radicalmente opuestas frente al acuerdo de paz firmado entre esa guerrilla con el gobierno de Juan Manuel Santos y el proceso de reintegración a la vida civil que miles de guerrilleros han emprendido luego de dejar las armas. Dos cartas publicadas en la última semana han mostrado el absoluto resquebrajamiento de esa colectividad que amenaza con aumentar el fenómeno de los grupos armados organizados disidentes.

Primero fue Iván Marquez, excomandante de las FARC y exnegociador de la paz, cuyo paradero se desconoce desde agosto de 2018, quien envió una carta en la que rechaza la recaptura del exguerrillero Jesús Santrich y afirma que "fue un error haber entregado las armas".

Desde la clandestinidad Márquez publicó la misiva dirigida a los excombatientes en proceso de reincorporación en la que afirma que fue un "grave error" entregar las armas a un "Estado mafioso". Ello, como protesta por la recaptura de Jesús Santrich el viernes pasado, que tras quedar en libertad por orden de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), fue llevado a un búnker de la Fiscalía.

"Compañeros de los ETCR (Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación): en nombre de los comandantes militares del antiguo Estado Mayor Central de las FARC, comandantes de frentes y columnas, impactados por la traición del Estado al Acuerdo de Paz de La Habana, les reiteramos autocríticamente, que fue un grave error haber entregado las armas a un Estado tramposo, confiando en la buena fe de la contraparte. Qué ingenuos fuimos al no recordar las sabias palabras de nuestro comandante en jefe Manuel Marulanda Vélez, cuando nos había advertido que las armas eran la única garantía de cumplimiento de los acuerdos. La triste realidad es que nos pusieron conejo", dice Márquez en la carta.

Exigió al presidente Iván Duque acabar con la campaña mediática en contra el Acuerdo de Paz y hacerlo efectivo, y respetar la división de poderes. "Es hora de levantar la voz contra la mezquindad humana encabezada por el uribismo y la Embajada de Estados Unidos contra el sueño de paz", escribió en la misiva, y alegó que la recaptura de su amigo Santrich es ilegal.

"Ningún colombiano necesita ser jurista para entender que nada de lo que diga una persona drogada forzosamente -como ocurrió con Santrich- puede ser legal. Esa 'legalización de captura' fue una ilegalidad, un abuso de autoridad. Deben responder el ex Fiscal General (Néstor Humberto Martínez) y hasta los médicos que se prestaron para esa infamia rastrera", dijo Márquez.

Respondiendo la carta de Márquez, alias TImochenko publicó una dura respuesta con fuertes críticas por no asumir su curul en el Congreso y por la relación con su sobrino Marlon Marín, procesado por narcotráfico.

“Actitudes y comportamientos como los adoptados por Iván Márquez y quienes lo siguen apuntan a pisotear eso que para los revolucionarios, incluso para cualquier ser humano que tenga elevado sentido de su integridad, es algo sagrado. La autoridad moral del partido. En esas condiciones, con hondo pesar, debo reconocer la necesidad de marcar distancias con ellos. Somos un partido para la paz, nunca seremos un partido para la guerra”, dice el comunicado.

Timochenko agregó que “Creo que si vamos a hablar de autocríticas, la primera que debería emanar de su parte es la de haber abandonado la responsabilidad que le otorgó nuestro partido, y en la que confió el país y la comunidad internacional. Desafortunadamente Iván no percibió la dimensión del puesto que nuestra larga lucha lo llevó a ocupar. Se fue, sin ningún tipo de explicación, y se negó a ocupar su curul en el Senado, dejando acéfala nuestra representación parlamentaria en el momento en el que más requería su presencia”.

Timochenko le recuerda que aunque el partido de la exguerrilla y el proceso de paz viene pasando por momentos difíciles, con su presencia en el congreso, "es probable que esa situación fuera menos dura. Como lo hubiera sido, de no existir esa extraña y peligrosa relación con su sobrino Marlon Marín, relación que terminó por enredar a Santrich y enlodar nuestro trabajo político. Aquí cabría también una sincera autocrítica de Iván". 

Finalmente Timochenko asegura que cree en el proceso de paz firmado con Santos y es consciente de los retos que afrontan: "Suscrita y cumplida la dejación de armas, no se trataba de sentarnos a lamentar con nostalgia los días de la guerra, sino de ponernos en movimiento general para dar a conocer a todos los colombianos y colombianas el sentido y los alcances del acuerdo. Nuestro partido nació con el propósito de tender lazos y puentes con todos los sectores de la vida nacional, a fin de ganar simpatías, solidaridad y unidad de propósito hacia la creación de un nuevo país. Los planes de combate y el enfrentamiento quedaban atrás para siempre", manifiesta Londoño. 

"Estamos convencidos de que no vamos a lograrlo empuñando un arma, sino valiéndonos del poder de la palabra, tal como nos comprometimos en la ciudad de Cartagena. Nno podemos echar a perder lo ganado hasta hoy, por compleja que pueda ser la tarea que nos resta".

Además de Márquez, la carta también menciona varios cabecillas que hace rato desaparecieron del radar de las autoridades como el Paisa y Romaña. Además, del Zarco Aldinever, Albeiro Córdoba, Enrique Marulanda, Rusbel Ramírez e Iván Marchan.

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