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El despliegue de aeronaves no tripuladas de Estados Unidos anunciado recientemente para Colombia no constituye el primer empleo de este tipo de sistemas desde territorio colombiano. En 2016 y nuevamente en 2019, aeronaves de la familia MQ-9 fueron desplegadas temporalmente en el departamento del Atlántico para desarrollar misiones de vigilancia, reconocimiento y cooperación con la Fuerza Aérea Colombiana. El primer episodio fue revelado por el medio especializado Webinfomil, que informó en mayo de 2016 sobre la llegada de dos MQ-9 Guardian al Comando Aéreo de Combate No. 3 (CACOM 3), en Malambo. Tres años después, en 2019, un MQ-9 Reaper volvió a operar desde el entorno de Barranquilla, esta vez con una misión de vigilancia concentrada sobre la península de La Guajira y las rutas utilizadas para el tráfico de estupefacientes desde Venezuela hacia Centroamérica y el Caribe.

El despliegue de 2016 se produjo en abril y estuvo asociado a ejercicios conjuntos de entrenamiento e instrucción con la Escuela Básica de Aeronaves Remotamente Tripuladas (EBART) de la Fuerza Aérea Colombiana. Las dos aeronaves fueron trasladadas a Colombia a bordo de aviones de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, entre ellos C-5 Galaxy y C-17 Globemaster III, y posteriormente fueron operadas desde el CACOM 3. Webinfomil documentó entonces que los aparatos correspondían a la configuración MQ-9 Guardian, una variante del Predator B desarrollada específicamente para vigilancia y patrulla marítima.

Los Guardian desplegados en Colombia estaban configurados para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y no disponían de capacidad para transportar armamento. Su empleo estuvo orientado a la vigilancia marítima, la obtención de información y el entrenamiento conjunto con las unidades colombianas responsables de la operación de aeronaves remotamente tripuladas. El despliegue permitió además desarrollar procedimientos de interoperabilidad alrededor de una plataforma de gran autonomía, incluyendo su integración con los procesos de mando, control y explotación de información empleados por la Fuerza Aérea Colombiana.

El segundo despliegue tuvo lugar en 2019 y correspondió a una aeronave MQ-9 Reaper. Según la información publicada entonces por El Heraldo, el aparato llegó al aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla a bordo de un C-5 Galaxy de la Fuerza Aérea estadounidense, acompañado por un C-17 Globemaster III identificado con el número 0052, denominado “The Spirit of McChord”. Tras su llegada, personal estadounidense y efectivos del CACOM 3 participaron en las actividades de recepción y preparación del sistema para las operaciones previstas.

El Reaper desplegado en 2019 fue destinado a una misión ISR sobre la península de La Guajira, con especial atención al sector de Punta Gallinas y a las rutas marítimas y aéreas utilizadas para el tráfico de estupefacientes desde Venezuela hacia otros puntos del Caribe y Centroamérica. La misión contemplaba la vigilancia de movimientos de embarcaciones y aeronaves y la obtención de información destinada a identificar rutas, patrones de actividad y posibles vínculos entre los actores involucrados en estas operaciones de tráfico ilícito.
No es la primera vez que EEUU despliega aviones no tripulados en Colombia: drones MQ-9 Reaper operaron en 2016 y 2019 desde Barranquilla
No es la primera vez que EEUU despliega aviones no tripulados en Colombia: drones MQ-9 Reaper operaron en 2016 y 2019 desde Barranquilla
Según el esquema de operación utilizado en 2019 el Reaper era controlado desde un centro de operaciones militar ubicado en Estados Unidos, mientras que el CACOM 3 proporcionaba la infraestructura y el apoyo en tierra necesario para las operaciones de despegue y recuperación. La configuración permitía mantener el control remoto de la aeronave a distancia y utilizar una instalación colombiana como punto de operación avanzado. Según la información publicada por El Heraldo, la aeronave permaneció aproximadamente dos meses realizando la misión y la información obtenida fue incorporada a las actividades de inteligencia relacionadas con las redes de narcotráfico del Cartel de los Soles que operaban desde Venezuela. 

El despliegue coincidió con un periodo de elevada actividad diplomática y de seguridad alrededor de Venezuela y con los esfuerzos estadounidenses para incrementar la vigilancia sobre las rutas utilizadas para trasladar cocaína desde territorio venezolano hacia Centroamérica, el Caribe y otros mercados internacionales.

Los despliegues de 2016 y 2019 establecieron antecedentes de conceptos operacionales concretos para el empleo de sistemas MQ-9 estadounidenses desde territorio colombiano. Ambos episodios permiten identificar un esquema de despliegue en el que Colombia proporciona infraestructura aeroportuaria, apoyo en tierra y acceso al área de operaciones, mientras determinadas funciones de mando, control y explotación de inteligencia pueden permanecer bajo responsabilidad de Estados Unidos.

El CACOM 3 es una de las bases que podría constituir un punto de apoyo adecuado para este tipo de operaciones por su ubicación en el departamento del Atlántico y su acceso al espacio aéreo y marítimo del Caribe. La experiencia de 2019 demostró que un MQ-9 puede ser desplegado mediante transporte aéreo estratégico, preparado para operar desde infraestructura colombiana y empleado sobre áreas de interés situadas a cientos de kilómetros del punto de lanzamiento y recuperación. El mismo antecedente estableció un modelo en el que el control de la aeronave y parte de la cadena de procesamiento de inteligencia pueden mantenerse en instalaciones estadounidenses, mientras el componente desplegado en Colombia concentra las funciones necesarias para sostener las operaciones de vuelo.

La experiencia de 2019 resulta particularmente relevante para interpretar el despliegue previsto para los próximos días. Ese precedente ofrece una referencia directa para analizar cómo podrían ser empleados los sistemas que Estados Unidos desplegará en el país en los próximos días. Si se mantiene el mismo concepto de operación, el elemento estadounidense desplegado en Colombia no tendría que constituir una unidad autónoma completa, sino un destacamento expedicionario integrado por las aeronaves, personal técnico, mantenimiento, comunicaciones y apoyo logístico que serían transportados al país en aviones de transporte estratégico.
No es la primera vez que EEUU despliega aviones no tripulados en Colombia: drones MQ-9 Reaper operaron en 2016 y 2019 desde Barranquilla. Foto: Spotters BAQ
No es la primera vez que EEUU despliega aviones no tripulados en Colombia: drones MQ-9 Reaper operaron en 2016 y 2019 desde Barranquilla. Foto: Spotters BAQ
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