El Ejército de Ecuador comenzó a integrar drones de vigilancia ALT-6 ISR dentro de sus capacidades operativas como parte del proceso de modernización tecnológica impulsado por el gobierno para reforzar las operaciones contra el narcotráfico, el contrabando de combustibles y otras economías ilícitas que operan en regiones de difícil acceso.
Los sistemas fueron entregados durante una ceremonia de dotación de equipamiento para las Fuerzas Armadas realizada en Quito en diciembre de 2025, en la que el gobierno ecuatoriano anunció la incorporación de seis drones destinados a labores de vigilancia y reconocimiento. El programa también incluyó la entrega de 54 camionetas, 24 motocicletas, 25.000 uniformes, botas y 350 paracaídas para diferentes unidades militares, dentro de una inversión aproximada de 9,4 millones de dólares orientada a fortalecer las capacidades operativas del Estado frente al crimen organizado.
Las nuevas plataformas aéreas no tripuladas están destinadas principalmente a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento sobre corredores utilizados para el tráfico ilegal de combustibles, rutas del narcotráfico y zonas de explotación minera ilegal, escenarios en los que las fuerzas de seguridad ecuatorianas enfrentan limitaciones de acceso terrestre y escasa infraestructura de comunicaciones.
El sistema ALT-6 ISR corresponde a una evolución de la plataforma logística ALT-6 desarrollada por la empresa tecnológica Aerialoop, originalmente concebida como un dron de reparto para transporte de carga en entornos remotos. A partir de esa plataforma se desarrolló una variante especializada en misiones de inspección, vigilancia y reconocimiento (ISR), diseñada para combinar tareas logísticas con capacidades de monitoreo aéreo. El dron combina las capacidades de un multicóptero durante las fases de despegue y aterrizaje con la eficiencia aerodinámica de una aeronave de ala fija durante el vuelo de crucero, lo que permite ampliar el alcance y la autonomía en comparación con drones tácticos convencionales.
La aeronave está preparada para realizar vuelos completamente autónomos mediante navegación por puntos de ruta preprogramados, lo que reduce la carga de trabajo de los operadores y permite cubrir áreas extensas de forma sistemática. Según las especificaciones del fabricante, la plataforma puede operar a distancias de hasta 110 kilómetros y alcanzar una autonomía cercana a los 99 minutos de vuelo continuo.
El desarrollo de la variante ISR tomó aproximadamente seis meses de pruebas de vuelo y modificaciones estructurales sobre la plataforma original. La empresa desarrolladora sostiene que existe un alto grado de compatibilidad tecnológica entre los drones logísticos y los de monitoreo, lo que permite adaptar el sistema a diferentes misiones sin necesidad de rediseñar completamente la aeronave.
En términos de sensores, el ALT-6 ISR está equipado con una cámara diurna de alta resolución con zoom óptico de 40 aumentos, sistemas avanzados de visión nocturna y un telémetro láser con alcance aproximado de tres kilómetros. Este conjunto permite identificar objetivos, medir distancias y mantener vigilancia persistente sobre instalaciones o rutas críticas tanto en operaciones diurnas como nocturnas.
El sistema también puede transportar cargas útiles personalizadas de hasta 2,5 kilogramos, lo que facilita la integración de sensores adicionales dependiendo de la misión, como cámaras térmicas, equipos de monitoreo ambiental o módulos de comunicaciones.
Una de las características más relevantes del diseño es la integración de una antena satelital de órbita baja (LEO) dentro del fuselaje de la aeronave. Este sistema permite transmitir video y datos en tiempo real con alcance prácticamente ilimitado, eliminando la dependencia de estaciones de comunicación terrestres o redes celulares. En la práctica, esta capacidad permite operar el dron desde centros de mando alejados del área de operaciones, incluso en regiones donde no existe infraestructura de telecomunicaciones.
La plataforma también fue diseñada para operar en condiciones ambientales exigentes. Cuenta con certificación de protección IP45, resistencia a vientos de hasta 15 metros por segundo y capacidad para operar bajo lluvia ligera, lo que amplía su utilidad en entornos climáticos variables.
En materia de seguridad operacional, el ALT-6 ISR incorpora sistemas de redundancia cuádruple en sus componentes críticos, eliminando puntos únicos de fallo dentro de la arquitectura de la aeronave. El diseño también incluye un paracaídas balístico integrado que puede desplegarse en caso de emergencia para reducir el riesgo de pérdida total del sistema.
Desde una perspectiva operacional, la incorporación de este tipo de plataformas responde a la creciente necesidad de ampliar la cobertura de vigilancia sobre territorios extensos con una presencia limitada de infraestructura estatal. En países con geografía compleja como Ecuador los drones de largo alcance se han convertido en una herramienta clave para generar inteligencia en tiempo real y mejorar la capacidad de respuesta de las fuerzas desplegadas en el terreno.
El uso de plataformas ISR de nueva generación también refleja una tendencia regional hacia la adopción de sistemas no tripulados para tareas de seguridad interior y control territorial. Drones como el ALT-6 ISR permiten reducir los costos operativos en comparación con aeronaves tripuladas y ampliar la persistencia de vigilancia sobre áreas críticas.
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| Ejército ecuatoriano incorporó drones Aerialoop ALT-6 ISR para ampliar capacidades de vigilancia |


