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Noruega ha formalizado la selección de las fragatas británicas Type 26 para potenciar su fuerza naval, en el que se considera el mayor contrato de adquisición militar en la historia del país. El acuerdo, valorado en 10.000 millones de libras, no solo dotará a la Marina Real Noruega de una nueva generación de buques especializados en guerra antisubmarina, sino que consolida una asociación estratégica de largo plazo con el Reino Unido en materia de defensa, interoperabilidad y desarrollo industrial.

El modelo seleccionado, la Type 26 —también conocida como Global Combat Ship— es una plataforma de guerra antisubmarina de última generación desarrollada por BAE Systems para la Royal Navy. Su diseño está optimizado para operar en entornos acústicamente complejos como el Atlántico Norte, área de vital interés estratégico para ambos países y para la OTAN. 

Las fragatas combinan un sistema de propulsión silencioso de tipo CODLOG, sensores avanzados, lanzadores verticales Mk 41 compatibles con múltiples sistemas de armas y una arquitectura flexible para futuras actualizaciones. Estarán armadas con misiles antibuque NSM y contarán con capacidad para operar helicópteros antisubmarinos pesados, aunque aún no se ha definido el modelo.

Está previsto que las entregas comiencen en 2030. Las unidades noruegas serán técnicamente idénticas a las británicas, lo que permitirá operar una flota combinada de al menos 13 buques (ocho británicos y cinco noruegos) con total interoperabilidad. La estandarización de sistemas facilitará el mantenimiento conjunto, el entrenamiento cruzado de tripulaciones y la ejecución de operaciones combinadas. Esta interoperabilidad será clave en la vigilancia del flanco norte de la Alianza Atlántica, en un contexto de creciente actividad submarina rusa en el Mar de Noruega y el Atlántico Norte.

La elección británica fue el resultado de un proceso competitivo iniciado por el Ministerio de Defensa noruego en 2024, en el que también participaron propuestas de Francia (FDI), Alemania (F127) y Estados Unidos (Constellation-class). El Jefe de Defensa noruego recomendó la opción británica, que fue respaldada por el gobierno y el parlamento (Storting). La decisión refuerza una cooperación histórica entre ambas naciones, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial y ha evolucionado hacia una relación estrecha en el ámbito naval y estratégico.

El impacto del acuerdo también será significativo para la industria británica. Según el Ministerio de Defensa del Reino Unido, el contrato asegurará más de 4.000 empleos en el país hasta bien entrada la década de 2030, incluidos más de 2.000 en los astilleros de BAE Systems en Glasgow. En total, se espera que más de 400 empresas británicas —incluidas más de 200 pymes— participen en el programa, con una distribución regional que abarca Escocia, el noroeste de Inglaterra y las Midlands. Esta operación representa el mayor contrato de exportación naval en la historia del Reino Unido en términos de valor.

El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó el acuerdo como una demostración clara de la capacidad industrial y tecnológica del Reino Unido, así como de su estrategia para vincular la seguridad nacional con el crecimiento económico. En sus palabras, el contrato ejemplifica el objetivo del “Plan para el Cambio” de su gobierno: generar empleos cualificados, impulsar la industria nacional y fortalecer la posición del Reino Unido en el escenario internacional.

A su vez, el secretario de Defensa británico, John Healey, subrayó el carácter estratégico del acuerdo, que no solo refuerza el vínculo bilateral, sino que también afianza la postura aliada en el norte de Europa frente a amenazas emergentes. Las Type 26, añadió, serán una herramienta clave en la disuasión y defensa de infraestructuras críticas submarinas en el espacio euroatlántico.

El acuerdo incluye también compromisos de cooperación industrial con Noruega, equivalentes en valor al total de la adquisición. Empresas noruegas participarán en tareas de mantenimiento, integración tecnológica y soporte logístico, reforzando así la dimensión económica y estratégica del programa. Está previsto que en las próximas semanas ambos gobiernos firmen un acuerdo intergubernamental que dará paso a la negociación de contratos con el proveedor principal, BAE Systems, y con los socios industriales asociados.

Con esta decisión, Noruega se une a un grupo selecto de operadores de la Type 26, junto a Reino Unido, Canadá y Australia, y da un paso decisivo hacia la renovación de sus capacidades navales. En un entorno de creciente competencia estratégica bajo el mar, la interoperabilidad, la disuasión efectiva y la autonomía tecnológica emergen como pilares fundamentales de esta nueva etapa en la defensa del Atlántico Norte.
Noruega comprará cinco fragatas Type 26 de BAE System en un acuerdo valorado en 10.000 millones de libras
Noruega comprará cinco fragatas Type 26 de BAE System en un acuerdo valorado en 10.000 millones de libras
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