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En uno de los ataques aéreos más violentos sobre las ciudades de Ucrania de lo que va de invasión, Rusia trató anoche de saturar las defensas antiaéreas de Kiev y destruir una de las baterías Patriot que defienden la capital.

Con un gran número de proyectiles de diferentes tipos, Rusia trató de alcanzar múltiples objetivos en Kiev. Ucrania asegura que derribó todos los misiles (18) lanzados desde tres direcciones diferentes, sur, norte y este del país, y que incluían seis misiles hipersónicos Kinzhal, nueve Kalibr, tres S400 y nueve drones, seis Shahed-136 de origen iraní y tres drones rusos Orlan.

Como en cualquier guerra, el resumen del ataque se ve muy diferente en ambos bandos. Para Ucrania, ha sido un éxito, porque su defensa antiaérea ha derribado todos los misiles. Para Rusia, su misión se ha cumplido porque han conseguido, según ellos, destruir la batería de Patriot que custodia los cielos de la capital. Una fuente de EEUU aseguró ayer que esta batería fue dañada, pero muy lejos de ser destruida.

“¡Otro éxito increíble de la fuerza aérea ucraniana! Anoche, nuestros defensores del cielo derribaron SEIS misiles hipersónicos rusos Kinzhal y otros 12 misiles”, anunció en Twitter el ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Reznikov.

Los misiles Kinzhal fueron descritos por el propio presidente ruso, Vladimir Putin, como “invencibles” debido a que alcanzan una velocidad hipersónica que desafía a la mayoría de sistemas de defensa aéreos.

El ataque “fue excepcional por su densidad, un número máximo de misiles en un plazo corto”, comentó la administración militar de Kiev. Algunos restos cayeron en barrios de la capital ucraniana, hiriendo a tres personas, según el alcalde de la capital, Vitali Klitschko.

Rusia por su parte aseguró que alcanzó “todos los objetivos”, que incluían “posiciones de despliegue del ejército ucraniano”, almacenes de municiones y de armas occidentales. Moscú aseguró también que destruyó un sistema antiaéreo estadounidense Patriot e interceptó siete misiles británicos Storm Shadow.

“Esta noche, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa lanzaron un ataque concentrado con armas de largo alcance y de alta precisión desde aire y mar sobre los puntos de despliegue de las Fuerzas Armadas de Ucrania, así como los lugares de almacenamiento de municiones, armas y equipos militares entregados por países occidentales”, señaló el portavoz castrense, Ígor Konashénkov.

El teniente general aseguró en su parte bélico diario que “todos los objetivos asignados fueron golpeados”, entre ellos un sistema de misiles antiaéreos Patriot. “Un ataque de alta precisión de un sistema de misiles hipersónicos Kinzhal golpeó en la ciudad de Kiev un sistema de misiles antiaéreos Patriot de fabricación estadounidense”, indicó el portavoz del Ministerio ruso de Defensa.

Rusia ha intensificado en los últimos días los ataques con misiles y drones contra las ciudades ucranianas situadas lejos del frente, presumiblemente para obligar a Kiev a gastar munición de sus sistemas antiaéreos más modernos.

El Ejército ruso lanzó durante la pasada madrugada un nuevo ataque sobre Kiev, el octavo en lo que va de mes, que ocasionó al menos tres heridos y que, según las autoridades, tuvo una “intensidad excepcional”.

“¡El octavo ataque aéreo sobre Kiev desde principios de mayo!. Esta vez, el enemigo lanzó un ataque complejo desde diferentes puntos simultáneamente, utilizando vehículos aéreos no tripulados, misiles de crucero y probablemente misiles balísticos”, afirmó este martes Serhiy Popko, jefe de la Administración Militar de Kiev.

El nuevo bombardeo se produce tras la vuelta al país del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha realizado durante los últimos días una gira internacional que le ha llevado a visitar Italia, el Vaticano, Alemania y el Reino Unido en busca de apoyo político y militar para defenderse de la invasión rusa.
Ucrania anunció el derribo de seis misiles hipersónicos Kinzhal tras un ataque de saturación contra su defensa aérea