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La guerra que Rusia comenzó en Ucrania está próxima a cumplir un año. El 24 de febrero, en poco más de un mes, Vladimir Putin deberá afrontar el hecho de que en 365 días no logró cumplir con su objetivo de tomar Ucrania, algo que confiaba que conseguiría en pocos días.

Sin embargo, este no es el único dolor de cabeza del jefe del Kremlin. En las últimas horas, la inteligencia de Estados Unidos dio cuenta de unas alarmantes cifras para las fuerzas invasoras.

Según afirmaron, Rusia sufrió 188.000 bajas y la pérdida de más de 2.000 tanques en estos 11 meses de ofensiva, lo que da cuenta de un significativo aumento de los números difundidos por el secretario de Defensa del Reino Unido, Ben Wallace, a finales de 2022, que calculaba en 100.000 la cifra de soldados rusos heridos, desertados o muertos.

La resistencia ucrania prosperó por al suministro de armas a Ucrania por parte de Occidente, como drones y misiles, que permitieron atacar los vehículos blindados de Putin y apuntar con gran precisión hacia los objetivos rusos.

El general estadounidense Mark Milley definió el hecho en diálogo con el medio inglés The Sun, que difundió originalmente estas cifras, como una “enorme cantidad de bajas”.

Asimismo, este dato fue dado a conocer en un momento clave de la ofensiva, que parece haberse centrado en el Donbás. Hace semanas el foco está puesto en Bakhmut y Soledar, que Rusia asegura haber capturado tras meses de lucha y en lo que sería su primera victoria en seis meses.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, aseguró que la aldea de Klishchiivka, nueve kilómetros al sur de Bakhmut, había sido “liberada”.

Sin embargo, esto no fue reconocido por la parte ucraniana, que sostiene que los combates en la zona continúan, aunque cada vez son más crueles.

En paralelo, Ucrania ha intensificado sus reclamos por más armas a Occidente ya que se prepara para una gran ofensiva rusa que podría ocurrir dentro de unas semanas, cuando Putin disponga un cambio en el rumbo de la guerra, a fin de tratar de lograr una conquista. Para ello, pondría en marcha un devastador ataque en tres frentes.

Así, la toma de Klishchiivka que se adjudica sería una victoria menor frente a las ganas del Kremlin de hacerse, por ejemplo, de Soledar, una ciudad minera clave en la cadena de suministro ucraniano en el este.

Allí los ataques llevan meses, incluso, con la presencia del mercenario Grupo Wagner que no se ha salvado de las bajas. Según informes, ellos también sufrieron importantes pérdidas y se han visto obligados a intensificar más que nunca sus campañas de reclutamiento en las cárceles rusas.

Sin embargo, en medio de los constantes bombardeos y los feroces combates, Estados Unidos ha alertado a las tropas ucranianas que deben cambiar su enfoque. En lugar de concentrarse en Bakhmut, un funcionario cercano al presidente Joe Biden sostiene que deben preocuparse por prepararse lo más posible para una ofensiva en el sur. Washington cree que los rusos tienen una alta probabilidad de, eventualmente, hacerse de esta ciudad y, por tanto, deben centrar sus esfuerzos en un nuevo objetivo.

En tanto, un asesor de Volodimir Zelensky reveló que Kiev anticipa un ataque en tres frentes desde el norte de Bielorrusia, los bastiones rusos de Donetsk y Lugansk al este, y, en el sur, desde la península de Crimea.

Entonces, con este avance, si las tropas rusas tuvieran éxito, rodearían a las fuerzas defensoras en un movimiento que les haría retroceder los avances de los últimos meses.

De igual manera, Ucrania no planea quedarse de brazos cruzados mientras el ejército enemigo afina sus tácticas, bombardea a diario edificios civiles e infraestructura clave y provoca la muerte de miles de inocentes.

Según funcionarios estadounidenses, Zelensky prevé su propia ofensiva contra Rusia aunque más cercano a la primavera, cuando cuente con más armamento, mientras repele otros importantes ataques en Donetsk y Lugansk, donde se concentra el corazón industrial que limita con Rusia y la lucha de los separatistas pro-Moscú lleva casi nueve años.

Para continuar con estas maniobras, Ucrania aseguró que necesita al menos 300 tanques a lo que Marina Miron, del Departamento de Estudios de Defensa del King ‘s College de Londres, explicó que se debe considerar no sólo la cantidad sino el momento, el tipo, las condiciones y los conocimientos de los soldados sobre ellos.

Esto permitiría a Kiev avanzar con la reconquista de su territorio aunque, según Milley, la victoria difícilmente ocurra este año. En una reunión organizada en Alemania, el presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense comentó que “desde un punto de vista militar, todavía mantengo que para este año sería muy, muy difícil expulsar militarmente a las fuerzas rusas de todos, cada centímetro de la Ucrania ocupada”.
La inteligencia de EEUU reveló que Rusia sufrió 188.000 bajas y perdió más de 2.000 tanques desde que Putin lanzó la invasión a Ucrania