Desde hace 35 años, el Ejército Nacional de Colombia integra La Fuerza Multinacional y de Observadores (MFO) en la península del Sinaí, Egipto, cuya misión se centra en observar, verificar y reportar el alto el fuego firmado entre Egipto e Israel en 1979.

El Batallón Colombia No. 3 como integrante de la Fuerza Multinacional y Observadores, a partir del 25 de marzo de 1982, ocupa el área norte de la zona C, para observar, verificar y reportar las violaciones al tratado de paz entre la República Árabe de Egipto y el Estado de Israel, garantizando la seguridad perimétrica en la base de Campo Norte.

La presencia durante más de 30 años del Ejército Nacional en la Península del Sinaí, Egipto, como garante de los acuerdos de paz entre Egipto e Israel, demuestra la disciplina y el respeto único por los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario de los Soldados colombianos, una de las razones por las cuales los hombres del Batallón de Infantería Colombia No. 3 son admirados por la comunidad nacional e internacional y por las Instituciones de Seguridad y Defensa que comparten la misión en la Fuerza Multinacional y Observadores, quienes reconocen el compromiso de los Oficiales, Suboficiales y personal civil que ha prestado sus servicios en esta tierra lejana.

La custodia del 37% del total del territorio enmarcado en el tratado, ha puesto a prueba la preparación militar de nuestros hombres, quienes han aprendido a convivir en condiciones geográficas y climáticas desfavorables, en donde se ven obligados a responder frente a los más altos niveles de exigencia, haciendo énfasis especial en el desarrollo de operaciones de control territorial, exigiéndose al máximo en labores que requieren de concentración y disciplina.

Al reto de adaptarse al clima inhóspito se suman las condiciones a las que han estado expuestos los hombres y mujeres del Ejército colombiano a través de los años, durante su permanencia en la misión de paz, las cuales han sido variables principalmente en aspectos como la organización del Batallón, las facilidades de comunicación, la alimentación, entre otros.

Uno de los principales cambios que se ha presentado a través de la historia del BICOL está relacionado con el número de efectivos enviados a la misión. Los primeros Contingentes contaban con 502 hombres entre Oficiales, Suboficiales y Soldados, quienes a su llegada al Sinaí empezaban una etapa de entrenamiento y familiarización con los protocolos de la Fuerza Multinacional, haciendo énfasis en la misión principal de observar, verificar y reportar, a través de operativos de control, puestos de observación y patrullas de reconocimiento en la frontera internacional, ubicada en la Zona C de la Península.

Al inicio de la década de los 90s el Batallón Colombia No. 3 de tres compañías de Infantería pasó a dos y sus efectivos disminuyeron de 500 a un pie de fuerza de 356 hombres, teniendo que modificar la organización. De igual manera, se constituyó un pelotón de Policía Militar.

Actualmente los relevos se efectúan cada 10 meses, en cada uno de ellos viaja el 50% del personal que opera en el área, produciéndose dos relevos anuales, que le dan la capacidad al Batallón de maniobrar continuamente sin alteraciones en el cumplimiento de la misión acordada en el Tratado de Paz.

Los primeros relevos contaban con tres compañías de combate y la compañía de Apoyo y Servicios para el Combate (ASPC), además de la Plana Mayor con sus respectivos S1, S-2, S-3, S-4 y S-5, oficinas de contaduría y tesorería. En la enfermería habían algunos médicos colombianos, odontólogos y enfermeros capacitados en el Sinaí para temas de prevención con los hombres de sus contingentes, ampliando así la cobertura médica para la tropa.

La Compañía de Comando y Servicios, usualmente se superponía con las actividades y servicios de la Fuerza, así el pelotón de transportes y sus mecánicos trabajaban en el área del motor pool, el pelotón de abastecimientos manejaba el rancho de tropa y el comedor Colombia.

En cuanto al área de operaciones al Batallón Colombia desde siempre le correspondió la zona central de la Península del Sinaí; cabe decir, que es la más agreste, incomunicada y carente de todo recurso. En esta zona el Batallón ubicó sus puestos de control y observación acondicionados para reportar cualquier violación al Tratado, allí también dispuso bunkers y trincheras que les permitirían a los Soldados reaccionar y defenderse en caso de cualquier agresión o ataque.

El Batallón Colombia está completamente dotado para llevar a cabo su objetivo, pues además de su armamento contaba con visores de largo alcance, vehículos para el transporte de las tropas y con el apoyo permanente de los helicópteros canadienses y los aviones de ala fija franceses.

Por otro lado, el BICOL cuenta con una planta de Soldados, algunos de ellos bilingües, que se distribuyen proporcionalmente en todas las Compañías para lograr mantener por lo menos un traductor en cada Escuadra, aunque en los primeros Relevos hubo mayores impedimentos a la hora de comunicarse con los contingentes de otros países debido a las limitaciones del idioma.

El lenguaje ha sido un leve impedimento para comunicar la información, aunque las acciones que realizan los hombres de la Institución, por lo regular, hacen que las palabras no sean necesarias, logran entenderse con los extranjeros a través de señas y cortas palabras en inglés. Por lo general, durante los primeros relevos eran dos o tres los que sabían inglés, pero cooperaban para enseñar este idioma y que todo pudieran entender.

Por su parte, la comunicación entre los puestos del desierto y el puesto de mando del Batallón era mediante radios que funcionaban perfectamente manteniendo un enlace permanente. En los primeros relevos, tuvieron que acoplarse a una realidad diferente en materia de tecnología, tanto al interior de la Base, como con sus familias, compañeros y amigos en Colombia.

La ausencia dispositivos que facilitan el intercambio de información de manera rápida y eficaz, hacían que las cartas y los mensajes fueran la forma más adecuada para expresar sus sentimientos, sus experiencias, y todos los momentos que rodeaban su paso por el Sinaí. Las cartas tardaban en llegar 20 días a un mes y era el único medio en los años 80.
Sin embargo, el avance tecnológico permitió la implementación de programas para dispositivos móviles, ahora nuestros hombres pueden hablar con sus familias desde su celular o computador portátil en tiempo real, en formato de audio y vídeo, sin importar la distancia a la que se encuentren.

De este modo, quienes asisten en la misión al Sinaí hoy, encuentran menos impedimentos para mantener una buena comunicación con los suyos, incluso el idioma ya no es una barrera, ahora con sus celulares o tabletas, pueden traducir de manera simultánea las indicaciones que escuchen de otro mando militar.

Por otro lado desde los primeros años los tours a Egipto e Israel para que Oficiales, Suboficiales, Soldados y civiles, especialmente para quienes por primera vez salieron del país, conozcan de manera más cercana la cultura del Medio Oriente como las Pirámides de Egipto, el Valle de los Reyes y los sitios más representativos del catolicismo, son de vital importancia para la adaptación al contexto en el que van a despeñar la misión.

Las voces de quienes acudieron a la misión de paz en el Sinaí son las que han permitido reconstruir la historia del Batallón Colombia No. 3, el cual se ha adaptado de acuerdo al contexto del Medio Oriente, permitiendo un intercambio de conocimientos de inmensas proporciones, en donde la retroalimentación de estrategias, tácticas, conocimiento de armas, reconocimiento del territorio, inmersión en el teatro de operaciones y la ubicación del sistema enemigo, se enuncian como los principales temas de aprendizaje.

No obstante, sin importar las adversidades y los cambios a lo largo de estas tres décadas, cada hombre que ha participado en esta misión es un referente de paz que se abrió al mundo para que lo conozca y lo respete por su destacada labor. 

Nuestro Ejército tiene mucho para enseñar porque es de los pocos que tiene experiencia en cuanto al conflicto armado interno. 

Ya son más de 111 relevos los que han estado presentes en la región del Sinaí aportando a la transformación del Ejército del futuro, lo cual es definitivo para la consecución de la paz en cualquier lugar del mundo.

En este año se cumplen 35 años de estar participando en la misión de paz de la MFO en Egipto, período de tiempo donde más de 10.000 colombianos han honrado la memoria de un pueblo que lucha también por alcanzar la paz en su propio territorio frente a grupos armados ilegales que le han declarado la guerra al pueblo colombiano. Loor a todos ellos y a quienes continúan esta tarea.

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