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Este martes 22 de diciembre se dio a conocer que el pasado 8 de diciembre el gobierno de Colombia expulsó de su territorio a dos espías rusos que operaban desde hace varios años en el país, recopilando información de carácter estratégico usando como fachada sus puestos de diplomáticos acreditados por la Embajada de Rusia en Bogotá.

Según informó en exclusiva la Revista Semana, el 7 de diciembre, la Cancillería citó a una reunión al embajador de Rusia en Colombia, Serguey Koshkin, en la cual se le exigió la salida sus funcionarios en el menor tiempo posible. De haberse negado, ambos habrían perdido su inmunidad diplomática y podido ser procesados en el país por espionaje.

Uno de los expulsados es Aleksandr Nikolayevich Belousov, acreditado en Colombia el 1 de noviembre de 2017, quien hacía parte del Servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU), y el otro fue identificado como Aleksandr Paristov, integrante del Servicio de Inteligencia Extranjera (SVR) de ese país, quien ingresó a Colombia el 17 de enero de 2019. Ambos tenían cargos de tercer secretario de la embajada rusa.

Los espías rusos fueron descubiertos gracias a la Operación Enigma puesta en marcha por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Colombia, luego de más de dos años de seguimiento a sus movimientos llevados a cabo por agentes encubiertos de contrainteligencia de Colombia.

De acuerdo con las autoridades nacionales, los supuestos diplomáticos buscaban obtener información de inteligencia militar, tecnología, activos económicos y sobre la infraestructura crítica del país, especialmente en lo relacionado con el sector energético, para lo cual  pagaban altas sumas de dinero a ciudadanos nacionales.

Según la Revista Semana en manos de las autoridades colombianas están los mapas de los desplazamientos que los rusos hacían de hasta cinco y seis horas antes de cada reunión con sus fuentes humanas, aunque casi todas las reuniones eran citadas a pocas cuadras de la sede de su embajada en Bogotá.

La Operación Enigma instaurada por los servicios de inteligencia colombianos logró sus frutos luego que la operación de los espías rusos fuera permeada e infiltrada por agentes de Colombia. Esta acción permitió identificar a los ciudadanos que filtraban información entre los que se encuentran altos funcionarios de empresas petroleras y energéticas que operan en Colombia y personas que tenían información privilegiada de entidades privadas y públicas del país.

El servicio de inteligencia colombiano trata de establecer si las labores de estos espías tienen una relación directa con los intereses de Venezuela, un país que tiene una fuerte presencia e influencia rusa y que ha buscado mediante varios medios recibir información clasificada en materia energética y militar en perjuicio de la seguridad nacional de Colombia.

Según un agente de inteligencia entrevistado por medios nacionales la Operación Enigma inició en 2016 cuando se descubrió que desde Venezuela estaban ingresando una gran cantidad de espías camuflados entre los centenares de miles de ciudadanos venezolanos que migraban huyendo de la dictadura de Nicolás Maduro. 

Para esa misma época se identificó a varios ciudadanos rusos que llegaron a Colombia para efectuar mantenimiento a unos helicópteros de fabricación rusa que operan con una empresa colombiana, en medio de las verificaciones para indagar sobre la real intención de los técnicos se identificó a Román Borisov, tercer secretario de la embajada rusa y quien realizaba una serie de actividades que despertaron la sospecha entre los oficiales colombianos. Borisov tenía contactos con funcionarios colombianos de la infraestructura crítica, en el sector energético, sector de petróleos, así mismo en el sector universitario.

Borisov reclutó a varias fuentes colombianas quienes le daban información a cambio de dinero. Luego de un cambio en sus puestos, nuevos espías rusos llegaron al país a reemplazar a Borisov siguiendo la estrecha relación que sostenían con los ciudadanos colombianos.
Los dos nuevos espías incrementaron las actividades de recolección de información mediante el contacto con ciudadanos colombianos que estaban en diferentes cargos de tecnología, infraestructura crítica y el sector militar. Todo ese rol diplomático que ellos ejercían acá les servía para identificar personas de interés, ya que ellos podían asistir a diferentes eventos, reuniones en universidades y ferias de exposición militar como Expodefensa donde se pudieron relacionar con personas pertenecientes a este sector.

Según el agente entrevistado por Semana: "Ellos buscan conocer cómo está Colombia, cómo está nuestro país de cara a los nuevos desarrollos. Tener esa información les permitía tener una posición de dominio, no directamente pero sí a través de otros países y otras empresas, para poder llegar a tener posiciones de privilegio en Colombia y mover sus fichas para acomodarlas a sus intereses".

Los servicios de inteligencia de Colombia tienen identificados a las personas que colaboraron con esta red de espionaje rusa y adelantas investigaciones que puedan permitir su judicialización a futuro. Así mismo destacan que en Colombia habrían hasta 23 espías rusos, lo que demostraría el evidente interés interés que ellos tienen en Colombia.

Según el agente consultado por semana "llama la atención que la embajada de Rusia es bastante numerosa. Tiene 43 diplomáticos aquí en Colombia, de los cuales las actividades de verificación realizadas nos permiten establecer que alrededor de 23 serían agentes de inteligencia. Hay que descontar a los dos expulsados. Quedarían 21" y finaliza realizando una grave advertencia que debe ser atendida por todo el aparato estatal y militar colombiano "Es importante aclarar que esta actividad de espionaje no termina con eso. Es una actividad que continúa. Vemos como en diferentes países constantemente se registran en diferentes países casos de espías rusos expulsados, pero muy seguramente lo que van a hacer ellos es mejorar la forma en la que ejecutan sus operaciones de espionaje para evitar ser descubiertos".

Las reacciones en Moscú no se hicieron esperar. El gobierno de Vladimir Putin le notificó al embajador Alfonso López Caballero que decidió darle un tratamiento similar a la delegación diplomática de Colombia en Rusia y expulsó de manera fulminante a Ana María Pinilla Morón, tercera secretaria de relaciones exteriores y a Leonardo Andrés González Guzmán, segundo secretario. López Caballero se quedó solo en Rusia en medio de una máxima tensión y a la espera de las instrucciones desde Bogotá.
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