El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más avanzado de la Marina de Estados Unidos, junto con su grupo de combate, ingresaron al mar Caribe para reforzar el despliegue operacional de Operation Southern Spear, la misión del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) dedicada a desarticular organizaciones criminales transnacionales y redes de narco-terrorismo en el hemisferio occidental. La orden, emitida por el Secretario de Guerra Pete Hegseth en cumplimiento de una directiva presidencial, representa un movimiento estratégico poco habitual que combina la lucha contra actores no estatales con un mensaje político explícito sobre la situación en Venezuela.
La presencia de un superportaaviones en aguas del Caribe, región donde Estados Unidos rara vez despliega plataformas de esta magnitud, no solo refuerza la vigilancia y la interdicción contra el narcotráfico, sino que también envía un mensaje directo al régimen de Nicolás Maduro, al que Washington acusa de facilitar el tráfico de drogas y de actuar como obstáculo para la democracia en Venezuela. El almirante Alvin Holsey, comandante de SOUTHCOM, afirmó que el arribo del Gerald R. Ford simboliza la determinación de Estados Unidos de enfrentar a los actores criminales que buscan desestabilizar la región, mientras protege la seguridad del territorio estadounidense.
El grupo de combate se integró a las fuerzas ya desplegadas en el área, incluido el Grupo Anfibio del USS Iwo Jima con su unidad expedicionaria de Marines. Todas estas unidades operarán bajo la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, diseñada para coordinar acciones de vigilancia, interdicción, control de rutas marítimas y operaciones especiales contra redes criminales. Para el contralmirante Paul Lanzilotta, comandante del Carrier Strike Group 12, el Gerald R. Ford representa “la plataforma más capaz, adaptable y letal del mundo”, un activo cuya presencia incrementará significativamente los esfuerzos de interdicción en el Caribe.
El USS Gerald R. Ford, primero de su clase, destaca por su capacidad de sostener un ritmo de operaciones aéreas superior al de los portaaviones clase Nimitz. Su sistema de catapultas electromagnéticas EMALS y el avanzado mecanismo de recuperación AAG permiten operaciones continuas día y noche con mayor eficiencia y menor desgaste. A bordo viajan más de 4.000 marinos y el Carrier Air Wing 8, compuesto por cazas F/A-18E/F, aviones de alerta temprana E-2D, aeronaves de guerra electrónica EA-18G y helicópteros MH-60 de ataque y rescate. El portaaviones está escoltado por tres destructores clase Arleigh Burke (USS Bainbridge, USS Mahan y USS Winston S. Churchill), que aportan capacidades de defensa aérea, guerra antisubmarina y control del espacio marítimo.
El despliegue ha sido global. El Gerald R. Ford zarpó el 24 de junio de 2025 y desde entonces realizó operaciones multidominio en el Atlántico, cruzó el Círculo Ártico, participó en ejercicios de la OTAN y llevó a cabo maniobras con aliados europeos, además de realizar escalas en Croacia, Francia, Alemania, Noruega y España. Su llegada al área de SOUTHCOM el 4 de noviembre, tras cruzar el Estrecho de Gibraltar, marca un cambio desde un escenario de alta intensidad en Europa hacia un teatro centrado en amenazas no convencionales en el Caribe.
Si bien la administración estadounidense insiste en que el despliegue se centra en detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos, analistas destacan que la presencia del portaaviones también tiene un componente político claro: presionar a Maduro. Estados Unidos ha utilizado tradicionalmente sus portaaviones como instrumentos de disuasión; su capacidad de proyectar poder aéreo en cualquier punto de un país vecino convierte al Gerald R. Ford en un mensaje inequívoco para el régimen venezolano. Algunos expertos señalan que, aunque el portaaviones no es la herramienta más efectiva para combatir cárteles, sí sirve como instrumento de intimidación para el liderazgo de Caracas y como demostración del compromiso estadounidense con la región.
Desde septiembre, los ataques estadounidenses a embarcaciones acusadas de transportar drogas han dejado al menos 80 muertos en 20 operaciones en el Caribe y el Pacífico oriental. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha reiterado que Estados Unidos no reconoce a Maduro como líder legítimo de Venezuela y lo califica como una “organización de transbordo” que coopera abiertamente con narcotraficantes. Por su parte, el régimen de Maduro acusa a Washington de “fabricar” un conflicto y ha anunciado la movilización de tropas y civiles para defender el país ante posibles ataques estadounidenses.
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| El portaviones estadounidense USS Gerald R. Ford ingresó al Mar Caribe en medio de las crecientes tensiones con Venezuela |


