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El ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif, acusó directamente a Israel de la explosión ocurrida en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en el centro del país, y aseguró que se vengarán. Estas declaraciones se presentan luego que varios portavoces del gobierno persa hablaran de un acto de “terrorismo nuclear” y dieran a entender que sospechaban de su archienemigo.

El jefe de la diplomacia de la república islámica, uno de los arquitectos del acuerdo nuclear firmado en 2015, declaró a la televisión nacional que "los sionistas quieren vengarse de los progresos que estamos logrando en el camino para lograr que se levanten las sanciones, han dicho públicamente que no van a permitirlo. Pero vamos a vengarnos de los sionistas".

Lo que Irán calificó en un principio como "accidente eléctrico", pronto fue elevado a "sabotaje" y después pasó a "acto de terrorismo nuclear". 

"Este incidente, afortunadamente, no causó pérdida de vidas humanas ni daños al medioambiente. Sin embargo, pudo haber sido una catástrofe. Este es un crimen de lesa humanidad y tales acciones están acordes con la esencia del régimen sionista", agregó Zarif.

La planta subterránea de enriquecimiento de uranio de Natanz, uno de los centros del programa atómico iraní, sufrió el pasado domingo un apagón. El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, describió el incidente como un acto de terrorismo que atribuyó a países que intentan hacer fracasar los esfuerzos para salvar el acuerdo nuclear, sin dar nombres ni detalles sobre el daño causado.

Medios de comunicación israelíes informaron que, según "fuentes de inteligencia occidentales", el apagón se debió a un ciberataque israelí ejecutado por el Mosad y causó daños significativamente mayores a los notificados por las autoridades iraníes.

Por su parte, funcionarios de inteligencia estadounidenses le dijeron a The New York Times que una gran explosión había destruido por completo el sistema de energía interno que alimenta las centrifugadoras dentro de la instalación subterránea y estimaron que podría llevar al menos nueve meses reanudar los trabajos de enriquecimiento de uranio en la planta.

En contravía de estas afirmaciones, el gobierno iraní dijo que solo las centrifugadoras menos eficientes "IR1" resultaron dañadas en el incidente y que serían reemplazadas por otras más avanzadas.

De confirmarse, sería el segundo ataque de este tipo en menos de un año contra Natanz, tras un caso de sabotaje en julio de 2020 que provocó un incendio en una sala de montaje de centrifugadoras avanzadas y del que varias fuentes acusaron a Israel.

El incidente coincide con negociaciones que se adelantan en Viena (Austria)para salvar el acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y seis grandes potencias para levantar las sanciones estadounidenses contra Teherán.  Estas conversaciones, en las que participa EE. UU. por primera vez desde su retirada del pacto en 2018, aunque de forma indirecta, continuarán la próxima semana para tratar de que tanto Washington como Teherán retornen al acuerdo.

El acuerdo nuclear solo permite a Irán usar centrifugadoras IR1 para producir cantidades limitadas de uranio enriquecido con una concentración de hasta 3,67%, que puede usarse para producir combustible para plantas de energía nuclear comerciales. El uranio enriquecido al 90% o más se puede utilizar para fabricar armas nucleares.
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