Viceministra de Defensa Yaneth Giha
(www.webinfomil.com // Colprensa) Con activos de $2,9 billones, el GSED reúne 19 empresas, algunas de las cuales no sólo están produciendo desde motonaves de ataque sino modernos simuladores de vuelo y hasta se avanza en la tecnología de los aviones no tripulados o drones. Habla la viceministra Yaneth Giha, quien está al frente de un grupo empresarial que, por su tamaño y valor está entre los más grandes del país

¿Cuál es hoy el posicionamiento del Grupo Social y Empresarial de la Defensa (GSED)?
 
Es un Grupo muy grande, fuerte y sólido. Siempre, en las presentaciones hago una serie de comparaciones con las grandes empresas colombianas y digo que el GSED es más grande que Alpina y mucho más grande que Carvajal, por ejemplo, ya que se trata de dos empresas de las que los colombianos tienen mucho reconocimiento. El GSED emplea el doble de gente que Alpina y tiene casi el doble de ingresos operacionales que Carvajal. El año pasado el grupo tuvo ingresos operacionales por encima de los seis billones de pesos. Estas cifras hablan de la importancia del grupo.

¿En qué escala podría estar el GSED entre las empresas colombianas?
Podría decir que está entre el tercer y cuarto puesto, de acuerdo con en el último ranking empresarial, el patrimonio de las entidades que lo componen es de $2.9 billones de pesos.

En el 2012 la utilidad neta de las entidades que componen el GSED cerró en $331.052 millones de pesos.

¿Cuáles son las grandes áreas del grupo empresarial?

El grupo tiene tres grandes áreas y cada una tiene fortalezas muy específicas. La primera área es la que nosotros llamamos de Apoyo Logístico, es decir, el grupo de empresas que están ahí para apoyar logísticamente al sector: la Industria Militar (Indumil), muy reconocida; la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC) y Cotecmar, que es nuestro astillero y una corporación de ciencia y tecnología orientada al diseño, construcción, mantenimiento y reparación de buques y artefactos navales; también está la Agencia Logística que provee, por ejemplo, de alimentación y combustibles a las fuerzas; el Fondo Rotatorio de la Policía que tiene un foco mucho más grande en las construcciones que hace esa entidad y en la confección de uniformes. Y, creamos una entidad en diciembre del año pasado, por esta razón ya no son 18 empresas sino 19.

¿Cuál?

El 7 de diciembre de 2012 se creó la Corporación de Alta Tecnología para la Defensa, buscando incrementar sustancialmente las actividades científicas y tecnológicas al interior de las Fuerzas.

¿Cuál es la segunda área del GSED?


La segunda área son las empresas encargadas del tema de bienestar y han crecido en los últimos diez años. Contamos con clubes, entre ellos el Militar, el del Círculo de Suboficiales de las Fuerzas Militares, y las Cajas de Retiro, para que en cuanto nuestras tropas y policías se pensionen tengan un respaldo importante. Se trata de las cajas de retiro de las Fuerzas Militares y de la Policía; tenemos el Instituto de Casas Fiscales del Ejército, que está en el tema de vivienda fiscal y otra entidad que se encarga de la vivienda propia.

También contamos con el Hotel Tequendama, que respalda el sistema pensional y que, obviamente, tiene grandes descuentos para nuestros hombres. El aumento en la oferta hotelera en Bogotá y las obras de la calle 26 han impactado en los ingresos. Sin embargo, las utilidades y la rentabilidad se mantienen en niveles históricos.

Igualmente está la Aerolínea Satena, que cubre los territorios más alejados y apartados de la geografía nacional, a donde ninguna otra empresa va o presta el servicio.

Y, por último, también tenemos la Corporación Matamoros que se encarga de la educación y presta apoyo psicológico a nuestros discapacitados, pero también a las viudas y huérfanos.

¿Y el tercer grupo?

El tercer grupo está integrado por la Defensa Civil y la Superintendencia de Vigilancia, entidades enfocadas al apoyo de la seguridad.

¿En este orden de ideas se puede afirmar que hay empresas públicas viables y rentables?

Me imagino que siempre hay espacio para que las empresas mejoren. Pero las del GSED son sostenibles y generan utilidades, no están perdiendo recursos, no están quebradas ni en ninguna situación difícil. Son totalmente rentables. Pero más allá de ser sostenibles y rentables, están ahí para apoyar a las Fuerzas Armadas, como propósito central.

Veto a armas



¿Las medidas de los alcaldes en algunas regiones sobre la restricción al porte de armas de fuego con salvoconducto afectan a Indumil?
Seguramente ha tenido un impacto, pero no ha sido tan grande para que Indumil ponga en riesgo su sostenibilidad. La empresa cuenta con dos fortalezas: la venta de la pistola Córdova, el fusil Galil Ace, munición de guerra, granadas y bombas a las Fuerzas Militares, y la venta de explosivos al sector minero. El tema de venta de armas para el deporte es una entrada, pero no es la más importante.

Algunos de los productos y servicios de la industria, orientados a apoyar el fortalecimiento de nuestra Fuerza Pública, han sido exportados por su utilidad en la lucha contra el crimen trasnacional. En 2011 Indumil exportó material por US$3.658.777 y en 2012 US$ 8.044.114, es decir un aumento del 120%.

¿El recientemente aprobado Tratado para el control de Armas Ligeras firmado por la ONU afecta a la industria militar?

 
Hasta ahora no.

Material de exportación

¿En qué otros frentes se trabaja?

Tenemos en este momento cinco empresas que podemos destacar y que tienen una posibilidad muy grande para tener un liderazgo en la región. Se trata de Indumil, Cotecmar, CIAC, Forpo -en todo el tema de confección de uniformes- y la Corporación de Alta Tecnología, que está trabajando en los simuladores de vuelo.

El portafolio de esta última entidad es pequeño, pero ya las otras empresas están avanzando mucho en la región. Expodefensa fue una vitrina muy especial para todas nuestras empresas, así como la Feria de Defensa de Rio de Janeiro (LAAD), que es una de las más importantes del mundo. Estuvimos allí dos semanas, registramos miles de visitantes e hicimos contactos de vital importancia. Tuve reuniones con 15 delegaciones oficiales que mostraron un interés muy importante por nuestra industria. Prefiero no nombrar los países, porque es mejor ser prudentes.

Cotecmar, empresa que tiene un reconocimiento internacional, ya está volando en ese sentido. Vendió al exterior cuatro patrulleras fluviales de río.

A Trinidad y Tobago llevamos nuestra patrullera oceánica, que se entregó el año pasado a la Armada Nacional. Fue hecha en Colombia y hasta el momento con ella se han incautado más de cinco toneladas de cocaína. La nave llama la atención de varios países.

El mensaje que da Colombia es que no solamente se están vendiendo equipos sino capacidades. A Trinidad y Tobago lo que le ha interesado es que Colombia no solamente estaría lista para vender una patrullera con la mejor calidad, sino que estamos dispuestos también a entregar el conocimiento operacional. Estamos queriendo decirles a los otros países que vengan, porque, además, nosotros somos sus aliados en la lucha contra el narcotráfico.

¿Qué desarrolla Cotecmar con Brasil?

La empresa viene trabajando de manera conjunta con Brasil en el proyecto denominado Patrullero Amazónico. Es decir, para desarrollar un patrullero fluvial que responda a las necesidades operacionales y permita combatir el crimen trasnacional en la región amazónica. Este proyecto culminó la fase de diseño, seleccionando una alternativa de monocasco inspirada en el buque tipo Patrullera Fluvial Pesada de tercera generación, desarrollada también por Cotecmar.

¿La industria militar colombiana se está posicionando en la región?
Por supuesto que nuestra industria se está posicionando y tenemos en estos momentos varios proyectos andando. Pero lo importante es entender el valor que tiene Colombia para la región no es tanto en equipos sino en la capacidad que ofrece.

Y la aviación?


¿Cómo va el proceso de modernización de Satena?
La empresa continúa su plan de renovación de flota. A la fecha ha incorporado 7 aeronaves ATR, lo que le ha permitido alivianar su estructura de costos. Esto, unido a la capitalización por $98.000 millones y mejoras desde el punto de vista gerencial, logró acercar la compañía a la estabilidad financiera.

¿Colombia construye aviones de combate o qué otro tipo de aeronaves?
El país entró en un nicho interesante de construcción de aviones. Construyó el avión de entrenamiento básico de la FAC. Ya entregó 13 ó 14 aviones Calima T-90, de los 25 que construye la CIAC para la FAC.

¿Cómo avanza el acuerdo con Brasil para modernizar los aviones Tucanos?
Estamos en un proyecto muy importante con la empresa Embraer para que Colombia sea el único país autorizado en el mundo, a través de la CIAC, para modernizar los aviones de combate Tucano. Modernizar es una palabra muy importante en este caso, porque no solamente se trata de poner bien bonito un avión y ya. No, se trata de ingeniería muy avanzada: es cambiar la biónica del avión, los planos de la aeronave, el tren de aterrizaje y, en general, todos los procesos de modernización.

En el mundo hay 300 aviones Tucano que necesitarán ser modernizados y la única empresa autorizada por Embraer es la CIAC. En este tema estamos bien avanzados. Este proceso llama la atención de muchos países. Por ejemplo, Perú nos pidió una cotización en ese tema y estoy segura que otros países llegarán a nosotros para trabajar en ese proceso.

¿Pero el país construye aviones de combate?

Colombia no construye aviones de combate.

¿Cómo avanza el proceso de los aviones no tripulados o drones?
En Colombia hay varios esfuerzos en ese tipo de aviones o de UAS o ART, que son aeronaves remotamente tripuladas. Un esfuerzo lo ha hecho CIAC y es un ART mediano que todavía está en pruebas. Es una tecnología bien compleja. También hay desarrollos en esta materia en las universidades de San Buenaventura y Bolivariana, en Medellín, pero con modelos más pequeños.

¿Se capacita a pilotos extranjeros en Colombia?

El pasado 9 de marzo la CIAC inauguró un simulador para UH-60L. Este es una réplica exacta de una cabina de la aeronave y sus instrumentos, para asegurar el adecuado entrenamiento de los pilotos. Se deriva de la aplicación de la Política de Cooperación Industrial y Social-Offset y es una realidad gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Defensa, FAC, CIAC y la empresa Sikorsky.

Aunque el proyecto debe asegurar la capacitación de los pilotos colombianos como instructores de UH-60L de primer nivel y entrenar a nuestra gente, según las necesidades operacionales, uno de sus objetivos es continuar consolidando al país como un líder en la capacitación de personal extranjero y ser un ejemplo más de cooperación exitosa.

¿Los visores nocturnos?

Indumil firmó una alianza comercial para adquirir tecnología de punta que le permitirá lograr la capacidad de ensamble, producción, mantenimiento, inspección y pruebas para proveer al Ejército de 8.863 visores nocturnos. Es la primera vez que este tipo de fabricación se realiza en el país.


¿Están los recursos para avanzar en estos programas de desarrollo y tecnología, por ejemplo los radares?
Sí, estamos trabajando desde hace varios meses en estas iniciativas y ya la Corporación logró adquirir recursos de las regalías, pues éstas se pueden utilizar para los programas de ciencia y tecnología. Se consiguió el año pasado once mil millones de pesos de regalías para el programa de radares.

Colombia quiere desarrollar un radar en el 2015 y tenemos un programa bien estructurado en ese sentido, porque sabemos que lo necesitamos. Con el programa de los sensores se busca satisfacer la necesidad de lograr un cubrimiento total del espacio aéreo nacional a través del desarrollo de radares, así como apoyar al sector civil en lo relacionado al transporte aéreo.

Para alcanzar este objetivo se logró un acuerdo con la República de Corea para la coproducción de un radar de corto alcance, que inicia con una capacitación durante 3 años de un grupo selecto de ingenieros, 13 civiles y 7 uniformados, en el diseño e integración de sistemas de radar.

¿Cuándo se entrega el primer simulador hecho en Colombia?
Precisamente en mayo vamos a entregar el primer simulador hecho en Colombia. Se trata de un ScanEagle, un simulador para aviones no tripulados, que va con destino a la FAC. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón Bueno, hará la entrega en dos semanas. Se trata de un simulador que en el pasado lo habríamos importado, pero hoy lo estamos haciendo en Colombia.

¿Se puede decir que las empresas del GSED se volverán una potencia militar en la región?
 
No puedo decir que una potencia militar, porque eso dependerá de lo que la región demande. Lo que sí creo es que vamos a tener un nicho o un foco muy definido, en donde nos queremos posicionar. Creo que no es tanto tener una potencia, sino tener unas empresas que hacen productos bien hechos y que pueden ser la primera opción para la región.

Revolcón en salud



¿En este grupo está el Hospital Militar Central?
El sector Defensa tiene un sistema de salud excepcional, que no se rige como el Sistema General de Salud. Contamos con dos subsistemas de salud: el de las Fuerzas Militares y el de la Policía. Hay un millón trescientos mil usuarios y un presupuesto de algo así como 1,2 billones de pesos.

El Hospital Militar Central hace parte del subsistema de salud. Hasta ahora ha logrado responder a las necesidades de las Fuerzas Militares, pero con el tiempo nos hemos dado cuenta de que requiere un fortalecimiento.

Ya estamos haciendo dos grandes procesos. En el primero revisamos para ver si requiere mejoras estructurales. Contratamos expertos para ello.

También revisamos de manera estructural y profunda el sistema de salud de las Fuerzas Militares y Policía. Queremos dejar un sistema acorde para hoy y los próximos 30 años. Estamos trabajando con el modelo de gobernabilidad, con el modelo de atención, con la eficiencia operacional.

Lo otro que estamos haciendo es una inversión, la más grande en salud en los últimos 20 años, pues se acerca a 360 mil millones de pesos. Se busca ponerse al día con el crecimiento del pie de fuerza del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía en los últimos diez años. Ya los soldados profesionales empezaron a ser usuarios del sistema de salud con sus familias. El sistema no respondió rápidamente con infraestructura y con nuevos equipos. Entonces nos estamos poniendo al día en ese sentido.

¿Hay otros proyectos?

Vamos a terminar la Clínica del Sur en Bogotá, como un proyecto muy grande de las Fuerzas Militares; vamos a construir una nueva clínica en Cali. Allí se cuenta con una entidad muy pequeña y es necesario entender que muchas de las operaciones contra los grupos armados ilegales se adelantan en el suroccidente del país. En Ibagué vamos a adelantar una modernización muy importante, mientras que ya inauguramos un establecimiento de salud en Corozal para la Infantería de Marina y vamos a construir un nuevo establecimiento de sanidad para la Armada y la Fuerza Aérea.

¿Y con la Policía?

Estamos adelantando un plan muy importante con establecimientos de salud en Villavicencio, Neiva y Cali, tanto en primer como en segundo nivel. Todo este proceso complementado con equipos con tecnología de punta.

Tras un reciente escándalo ¿el Ministerio de Defensa sí cuenta con las herramientas o ‘dientes’ para evitar procesos de corrupción en materia de medicamentos?


Hay directores de sanidad en las Fuerzas Militares y la Policía. Ellos son los responsables de que las cosas funcionen y se cumpla con todos los procesos de atención. Cada vez que recibimos denuncias sobre irregularidades, les damos el trámite correspondiente ante los organismos de control y judiciales. Claro, también estamos encima vigilando.

¿Cómo le fue en su reciente visita a la famosa Clínica Mayo en Estados Unidos?


Esta pregunta me da la oportunidad para hablar de todo el tema de rehabilitación de nuestros soldados discapacitados. Hoy tenemos más de ocho mil soldados que en los últimos diez años han quedado con algún grado de discapacidad y que, por lo tanto, fueron pensionados. También tenemos oficiales y suboficiales en estas circunstancias. Igual hay unas diez mil personas, entre viudas y padres porque sus hijos murieron en combates así como muchos huérfanos. A todos tenemos que darles la mano.

En el caso de la Clínica Mayo se lleva un proceso muy especial. Con la fundación United for Colombia, que dirige la doctora Gabriela Febres, se trabajó en un convenio para que nuestros soldados, suboficiales y oficiales que tuvieran una discapacidad que no se pudiera trabajar en Colombia, porque no tenemos las especialidades científicas o los equipos de alta tecnología, entonces los atienden sin ningún costo en la Clínica Mayo. Estuve visitándola y allí reciben atención siete soldados con problemas de amputaciones y otros con necesidades de reconstrucción de sus rostros y algunos con dificultades para comer. Los médicos de este centro admiran a nuestros hombres y se los agradecemos. No cobran un solo peso.

¿Qué otros proyectos tiene el Ministerio en temas de sanidad y recuperación de los heridos en combate?

Estamos haciendo dos proyectos de infraestructura, uno de ellos es un Centro de Rehabilitación Integral (CRI), cuya construcción está en marcha muy cerca al Ministerio y al Batallón de Sanidad Militar. Este es un proyecto con el gobierno de Corea. Nuestros hombres que queden con alguna discapacidad podrán adelantar allí su proceso de rehabilitación incluyendo lo relativo a la inclusión social. Por ejemplo, tener la oportunidad de practicar cómo abordar un bus de Transmilenio -sin salir del CRI-, para que cuando sea real, lo haga sin ninguna dificultad.

También están los diseños para construir el nuevo Batallón de Sanidad o Centro de Rehabilitación Funcional, ya que el actual se quedó rezagado.

¿En cuáles otros beneficios se trabaja?

El año pasado radicamos la Ley de Beneficios para los soldados discapacitados, viudas, huérfanos y padres de nuestros héroes. Aquí queremos que el sector privado les haga un reconocimiento con descuentos en la canasta familiar, telefonía celular, cines, parques de recreación, hoteles, pasajes aéreos, entre otros.

También estamos creando, dentro de este proyecto, un fondo de becas para cuando quieran estudiar solo paguen el cinco por ciento del costo de la matrícula. Este proyecto ya pasó el primer debate en el Congreso.

Fuente: Elnuevosiglo.co

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